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Organismo de asociación y representación política de las organizaciones civiles ecuatorianas sin fines de lucro dedicadas a la defensa de la naturaleza y el medio ambiente, y a la promoción del desarrollo sustentable.

Carta abierta del CEDENMA al pueblo ecuatoriano sobre la Iniciativa Yasuní-ITT

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Como CEDENMA, queremos expresar nuestra profunda preocupación y malestar por las declaraciones del Presidente de la República en cuanto a la Iniciativa Yasuní-ITT.

El CEDENMA ha apoyado la Iniciativa Yasuni-ITT, asumida oficialmente por el gobierno en el 2007, ya que este proyecto trata de manera holística la protección de las 40 áreas naturales protegidas y territorios indígenas, la reforestación y el alto a la deforestación, la protección de las fuentes de agua, el cambio de la matriz energética, y el desarrollo sostenible. Además, el proyecto combate la pobreza en las áreas de impacto del proyecto, que alcanzaban el 40% del país, además de la protección y garantía de derechos de pueblos indígenas, especialmente de aquello en aislamiento.

Consideramos que esta Iniciativa innovadora coloca al país en una posición pionera y vanguardista en la lucha mundial para enfrentar los impactos nefastos del cambio climático, porque en vez de enfocarse en las discusiones internacionales poco efectivas sobre reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, propone la no emisión de dióxido de carbono a la atmósfera, conservando además uno de los lugares más biodiversos del mundo como es el Parque Nacional Yasuní, refugio de vida del Pleistoceno y de las culturas indígenas.

El Ecuador se encuentra liderando un proceso de cambio mundial de paradigmas con respecto a la relación del ser humano con la naturaleza, basado en el reconocimiento del buen vivir y de los derechos de la naturaleza plasmados en nuestra Constitución y expresados en un Plan Nacional de Desarrollo que quiere llevar al país hacia un nuevo modelo de desarrollo.

La Iniciativa Yasuní-ITT permite al país poner en marcha este cambio de manera práctica y además proponer un mecanismo alternativo dentro de las negociaciones de cambio climático que puede ser replicado por países megadiversos, en vías de desarrollo, que tienen combustibles fósiles en su subsuelo, permitiendo así, conservar gran parte de los ecosistemas remanentes del planeta.

Al ser considerados como uno de los diez países más afectados por el cambio climático debido a la vulnerabilidad de nuestros ecosistemas, las dificultades de acceso al agua y la dependencia agrícola, éste proyecto emblema nos permite liderar ésta lucha y nos coloca en una situación privilegiada a nivel internacional.

El Ecuador ha sido un país petrolero, pero esto no ha resultado en un desarrollo sostenible. Ésta tampoco es una estrategia viable a largo plazo por la disminución y pronto fin de las reservas petroleras. Explotar el Yasuní, considerando su alta biodiversidad, los pueblos indígenas que ahí viven, especialmente los que se encuentran en aislamiento, y los servicios ambientales de esa reserva, significa haber valorado más el beneficio económico de la explotación antes que la vida en la superficie y los costos ambientales y sociales que supone la extracción de petróleo. Una visión no sólo sesgada sino retrógrada de lo que significa una verdadera concepción del desarrollo sostenible. Como país tenemos un potencial mucho mayor en temas ambientales, como lo es la producción agropecuaria y turística ecológica, y de energías renovables, que sobrepasan el potencial petrolero que es parte del modelo extractivista, dependiente de recursos naturales que queremos superar. Trabajar constructivamente por una sociedad pos-petrolera, abriendo caminos a un futuro seguro para nuestros hijos y nietos es lo que requiere el Ecuador. Por tanto, dejar el petróleo represado en el subsuelo es nuestro deber como ecuatorianos y ecuatorianas. Requerimos de políticas y proyectos creativos que permitan conservar nuestros recursos y a su vez generar fuentes de desarrollo, el Yasuní-ITT ha sido uno de esos proyectos creativos en el que conservación y desarrollo son posibles.

Es la hora de un quiebre de concepciones, es preciso pensar en el Yasuní no como una fuente de recursos económicos, sino como una fuente de vida. Cuyo exterminio tiene altos costos humanos, sociales, ambientales; y, en el mediano y largo plazo, económicos.

Por todas estas únicas características, el CEDENMA apoya el proceso y exige la continuidad de esta única y revolucionaria Iniciativa, Yasuní-ITT. Consideramos que la base de esta Iniciativa es la confianza y ésta ha sido resquebrajada con las declaraciones ambiguas del Presidente de la República. Si bien es cierto que el Ecuador estaría dispuesto a sacrificar la mitad de los ingresos petroleros del campo ITT, los países industrializados, organizaciones y ciudadanos del mundo también estarían invirtiendo sus recursos para dejar el crudo represado en el subsuelo ,y por tanto hay que darles garantías de que esta decisión es firme y a perpetuidad.

Las declaraciones que tildan de vergonzosas a las negociaciones de la Comisión del ITT, las amenazas de explotación del campo ITT, completa o parcialmente, la reinserción de plazos para la consolidación del proyecto, los cambios de representación y los descalificativos, no hacen más que deslegitimar a la propuesta, crear desconfianza e inestabilidad, desmembrar los avances y alianzas alcanzadas y desmotivar a los donantes y a los apoyos políticos, entre esos, premios nobel y ex mandatarios y personalidades internacionales, y por lo tanto, boicotear la Iniciativa desde nuestro mismo país.

Los pueblos indígenas han demandado por años el dejar los recursos no renovables en el subsuelo y valorar y conservar los bosques y los ecosistemas en la superficie. Por ende, no vale la pena entramparse respecto a quien inicio o no esta Iniciativa sino apoyarla desde el Ejecutivo, con los diferentes Ministerios e instituciones de gobierno y organizaciones ambientales e indígenas. y en general con la sociedad civil del país.

La mayoría de los ecuatorianos y las ecuatorianas apoya la iniciativa de dejar el petróleo del Yasuní bajo tierra. Exigimos respeto a todos quienes por años hemos defendido a la naturaleza y el patrimonio natural del pueblo ecuatoriano, ya que además de nuestras luchas, apoyamos el proceso constituyente, y trabajamos a diario por la transición hacia un modelo de desarrollo basado en el sumak kawsay o buen vivir.

La búsqueda de una economía alternativa, que supere la dependencia en la explotación petrolera, y aproveche el potencial de energías alternativas de nuestro país, es una búsqueda por una mejor calidad de vida de la población ecuatoriana que garantice fuentes de empleo, la soberanía alimentaria y la salud ambiental de nuestra población y de nuestra tierra. Las consecuencias del fracaso de la Iniciativa afectarán a los grupos sociales que se quiere beneficiar por que el camino tradicional extractivista no es el camino al buen vivir.

Los estudios técnicos demuestran que con la Iniciativa Yasuní-ITT se pueden recuperar incluso más recursos que con la extracción de petróleo y además preservar la vida. Pero para este fin debemos dar garantías reales a los donantes internacionales. Los temas que propuso el gobierno a través de la Comisión del ITT para la utilización de los recursos, basados principalmente en la reforestación, alto a la deforestación, protección de áreas naturales y territorios indígenas, cambio de la matriz energética y desarrollo sostenible, no significan un atentado contra nuestra soberanía, sino se basan en el Plan Nacional de Desarrollo y apoyan la transición de modelo de plasmada en la Constitución del Ecuador.

Hacemos un llamado a que el ecologismo se convierta en el eje central del desarrollo y que la política ambiental sea debatida a profundidad incluyendo la diversidad de posiciones de manera participativa y democrática y que cesen los epítetos que nada aportan a la construcción de los consensos que el país necesita.

El CEDENMA convoca a la ciudadanía a formar una veeduría ciudadana frente a la Iniciativa y nos solidarizamos con los frentes ya constituidos de defensa al Yasuni instando a formar un solo frente por la defensa de la vida.

Finalmente solicitamos al Gobierno Nacional su compromiso verdadero con la Iniciativa Yasuní- ITT, con dejar el petróleo bajo tierra, coherencia con las políticas y proyectos ambientales y sociales, tanto en discurso como en voluntad política, y le instamos a integrar a todos los sectores en este diálogo y cambio nacional porque queremos trabajar por la vida y el desarrollo sostenible del Ecuador y toda su gente, especialmente de aquellos y aquellas a quienes heredaremos nuestro país.

Federico P. Koelle D.

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